PERSONAS CUIDADORAS

¿QUIEN SON LAS PERSONAS CUIDADORAS? 


Las personas Cuidadoras, ya sean familiares o profesionales, son aquellas personas que se hacen cargo de manera continuada de la mayoría de los cuidados de personas enfermas o con alguna situación de dependencia, garantizando con su atención el bienestar y la calidad de vida de estas personas. Cuando se habla de prestar cuidados o de personas en situación de dependencia mayoritariamente nos viene a la mente aquellos cuidados dirigidos a personas mayores o con alguna patología neurodegenerativa, y aunque hoy por hoy suelen ser la mayoría no podemos pensar solo en estos casos. 

Muchos de estos cuidados van dirigidos también hacia otro tipo de personas, sin diferenciación de edad ni de situación, a personas que en un momento de sus vidas necesitan de una atención o de ayuda para que la situación de dependencia en la que viven, ya sea momentánea o permanente pueda ser mucho más llevadera.

¿CONOCES EL BURN-OUT O EL SÍNDROME DEL CUIDADOR?

El cuidado día al día de una persona en situación de dependencia puede provocar en las personas Cuidadoras un desgaste tanto físico como emocional, apareciendo en muchas ocasiones nuevos sentimientos que pueden ser difíciles de identificar y gestionar. Para la mayoría de las personas Cuidadoras esta situación no ha sido prevista, por lo que no siempre están preparados con antelación para el cuidado, ni para afrontar la diversidad de situaciones que estos conllevan. Con frecuencia las dificultades del hecho de Cuidar son superadas por la capacidad de buena voluntad que mueven a estas personas, sintiéndose en la mayoría de los casos desbordadas, prestando cuidados con temor y ansiedad, y provocando con frecuencia dificultades en la vida laboral, en desatender al resto de la familia o a sí mismo.

Para la mayoría de las personas cuidadores tratar de manejar responsabilidades del cuidado por encima de sus rutinas diarias manteniendo además su jornada laboral o el cuidado de otros miembros de la familia puede ser agotador. Toda esta carga que se va asumiendo diariamente puede llegar a tener consecuencias tanto físicas como psicológicas, el de un desgaste que va provocando tal agotamiento que en ocasiones puede impedir tomar decisiones con claridad, la de realizar tareas y cuidados no siempre con la misma actitud ni con la misma predisposición y con lo que finalmente puede llegar aparecer la frustración y la desesperación, estado conocido como Síndrome del Cuidador. 

Este Síndrome del Cuidador es un estado que puede llegar a experimentar tanto el cuidador/a profesional como el cuidador familiar, aunque se manifiesta de forma más aguda entre los casos de cuidadores familiares que tienen a cargo a un familiar con alguna situación de dependencia cuyas tareas diarias exigen de un cuidado constante.

EL IMPACTO DE CUIDAR 

El apoyo y los cuidados a personas dependientes en el ámbito familiar y sus implicaciones es un tema relativamente reciente, de hecho, hasta los años 90 en España no se llevó a cabo ningún tipo investigación. Gracias a investigaciones posteriores y algún que otro estudio se han podido obtener conclusiones interesantes sobre este tema, datos como que el 92% de estos cuidadores informales/familiares son mujeres (Esposas, hijas, hermanas, sobrinas…) dejándonos ver una notable desigualdad en cuestión de género, a la que además se suma el hecho de que muchas de estas mujeres cuidadoras son madres trabajadoras, con una gran carga de obligaciones diarias que compaginan con la tarea de cuidar a esa persona. Así, los cuidados continuados que necesitan las personas con alguna situación de dependencia obligan a reorganizar las vidas de la mayoría de los cuidadores/as. Todos estos cambios suelen ir acompañados de diferentes consecuencias:

En el entorno familiar: El tiempo que dedican al resto de su familia se va reduciendo a medida que aumentan las necesidades de cuidados de la persona que atiende.

El tiempo de ocio:No disponer de tiempo libre propio va privando poco a poco de las actividades que antes realizaba y de perder las amistades y relaciones que tenia con otras personas fuera de su entorno habitual. 

En el estado anímico: Pueden aparecer estados de depresión, de culpabilidad o de ansiedad entre otros.
En la salud: Pueden aparecer otros problemas de salud como los trastornos del sueño, el estrés, el cansancio o lesiones provocadas por la gran carga de trabajo físico diario. 

En el trabajo: Puede disminuir su rendimiento, en ocasiones el absentismo laboral, la necesidad de solicitar permisos o renunciar incluso al puesto de trabajo. “Según datos de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, el impacto económico de estas decisiones afecta al 36,7% de los cuidadores”

CONSECUENCIAS DEL CUIDAR

Para la mayoría de las personas cuidadoras la necesidad de cuidar a sus familiares enfermos les llega de forma totalmente inesperada, sin estar preparados ni tener los suficientes recursos para asumir esa gran cantidad de tareas que día a día va transformando por completo sus vidas. Como consecuencia va apareciendo el agotamiento, tanto físico como psicológico. La persona cuidadora suele invertir gran parte de las 24 horas del día a cuidar, dedicando progresivamente más tiempo a la persona que atiende que a sí mismo, lo que puede afectar finalmente a su salud y a su estado de ánimo.Esto además puede tener diferentes consecuencias:

Fuente: Grupo las Mimosas

– Consecuencias físicas 

Cuidar a una persona en situación de dependencia requiere diariamente de un gran esfuerzo físico, que por supuesto dependerá del nivel de autonomía y del grado de dependencia de la persona que cuida. Este esfuerzo de manera prolongado puede generar ciertos problemas y deterioro en su salud general. Algunos de ellos pueden ser:

 – El cansancio y el agotamiento continuado.
 – Trastornos en el sueño.   
– Problemas de salud, dolores de cabeza, problemas musculares o digestivos.
  – El consumo de fármacos sin control.

– Consecuencias psicológicas y emocionales

Las diferentes emociones y la angustia que sufren en ocasiones las personas cuidadoras no se tratan en muchos casos como se deberían. Cuidando de Ti recomienda siempre pedir y buscar ayuda si se manifiesta ansiedad o estrés.  

Consecuencias familiares y sociales

Las situaciones de estrés y conflicto con otros integrantes de la familia que pueden surgir en esta situación de cuidados pueden provocar discusiones y desacuerdos. En ocasiones, la falta de ayuda del resto de los familiares o de la comprensión por esta situación es inferior a la uno desea, provocando siempre un estrés añadido. Además, si no se tienen en cuenta los derechos y necesidades de las personas cuidadoras todo su proyecto de vida queda aplazado mientras su tiempo lo ocupa en cuidar a otra persona. 

Planificar los cuidados y las tareas diarias puede evitar que las relaciones sociales y actividades de ocio que antes realizaba con normalidad puedan ir reduciéndose con el paso del tiempo


¿QUÉ HACER PARA PREVENIR LA SOBRECARGA DEL CUIDADOR?

Cuidando de Ti trabaja siempre desde la prevención esta sobrecarga en las personas cuidadoras, intervención clave con la que poder empezar a trabajar algunos de los indicadores más importantes de sobrecarga y así poner en marcha diferentes actividades y recursos con los que las personas Cuidadoras puedan aprender a gestionar estos temas. Comentamos algunas de las intervenciones más importantes para nosotras: 

1. El Autocuidado

El Autocuidado de las personas cuidadoras es fundamental para mejorar su disposición física y mental. A través del autocuidado se pueden aumentar las capacidades y fortalezas de las personas cuidadoras, afrontando así muchas de las situaciones con mejor actitud, mejorando la motivación personal como cuidador/a y garantizando con ello una mejor calidad de los cuidados que prestan. El Autocuidado implica trabajar a nivel personal una serie de temas:

 – Mantener hábitos saludables. Controlar la alimentación, que sea equilibrada y sana, mantener algún tipo de ejercicio de forma moderada e intentar descansar lo necesario.

– Manejar las emociones. 

Hay una gran cantidad de emociones que pueden experimentar las personas cuidadoras, emociones tanto positivas como negativas que si se aprenden a gestionar pueden ayudar a prevenir consecuencias futuras. Aprender y disponer de recursos para trabajar las emociones ayudará finalmente a mantener el bienestar de la persona cuidadora. 

– Prevenir lesiones y problemas físicos Convertirse en paciente y acudir al médico siempre que se detecte algún problema físico os ayudará mucho a mejorar vuestra calidad de vida. Realizar las movilizaciones y transferencias de la persona que atiende bajo las pautas e indicaciones recomendadas ayuda a para prevenir posibles lesiones.

  – Dedicar tiempo a actividades de ocio y tiempo libre. Importante gestionar algo de tiempo libre para una misma, relacionarse con personas que no sean de tu entorno habitual, realizar actividades que sean gratificantes o que simplemente buscar momentos de relajación. 


2. Aprender a  pedir ayuda 
En muchas ocasiones las personas cuidadoras piensan que los cuidados que ofrecen diariamente a las personas que atienden son enteramente su responsabilidad, se sienten solos y piensan que nadie va estar dispuesto a ayudar, o quien lo está no sabrá cómo hacerlo. La gran cantidad de tareas a realizar y la enorme carga emocional que sufren estas personas no tienen por qué ser llevadas en soledad, no deben sentirse culpables, por lo que deben aprender a pedir ayuda siempre que lo necesiten. Cuidando de Ti, recomienda que antes de que llegues al límite pidas ayuda, piensa que hay diferentes maneras y medios donde te pueden ayudar.

 – Familiares y personas de tu entorno.  

– Buscando algún apoyo formal de ayuda a domicilio o algún grupo de apoyo en las distintas entidades de la comunidad a la que perteneces (Cuidando de Ti cuenta con un Grupo de Apoyo Mutuo para personas cuidadoras). 

– Acudiendo a profesionales de la Salud, como médicos o psicólogos. 

– En centros de Día y Residencias (Según la situación particular de cada familia) 

– En Servicios Sociales. 

– En Centros de Atención Primaria.

– O solicitando ayuda de cuidadores profesionales para complementar tu tarea diaria como cuidador/a. (Servicio de Cuidados a Domicilio Cuidando de Ti)

Recordar que Cuidando de Ti. Asociación de Cuidadores puede proporcionaros ese apoyo, que sin él la situación de cuidar puede superarte aunque no seas consciente. 

Así que recuerda No Estás Solo

                          Cuídate para Cuidar mejor

Fuentes: Fundación Pasqual MaragallEnvejecimiento en red
Grupo las mimosas















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